Índice
- 1 ¿Qué es el quiste sebáceo?
- 2 Epidemiología y frecuencia de aparición del quiste sebáceo
- 3 Genética y biología molecular del quiste sebáceo
- 4 Características histopatológicas y diagnóstico
- 5 Causas del quiste sebáceo
- 6 Síntomas del quiste sebáceo
- 7 Diagnóstico y pruebas del quiste sebáceo
- 8 Métodos de tratamiento del quiste sebáceo
- 9 Evolución y pronóstico tras el tratamiento
- 10 Complicaciones y consideraciones del quiste sebáceo
- 11 Coste de la cirugía del quiste sebáceo
- 12 Preguntas frecuentes sobre el quiste sebáceo
- 12.1 P: ¿El quiste sebáceo desaparece por sí solo?
- 12.2 P: ¿Cuál es la diferencia entre un quiste sebáceo y un quiste epidérmico (ateroma)?
- 12.3 P: En caso de quistes sebáceos múltiples, ¿existe la posibilidad de una enfermedad hereditaria?
- 12.4 P: ¿Cuál es la tasa de recurrencia tras la cirugía?
- 13 Referencias bibliográficas
¿Qué es el quiste sebáceo?
El quiste sebáceo es un tumor quístico benigno que se origina en las glándulas sebáceas, encargadas de secretar el sebo cutáneo [1,2]. Denominado formalmente “quiste sebáceo” (sebaceous cyst), se clasifica como un tipo de tumor de los anexos cutáneos [1,11]. Se trata de una afección cutánea relativamente poco frecuente, que representa aproximadamente el 1-2% de todos los tumores cutáneos [2,14].
Los quistes sebáceos solitarios se presentan de forma esporádica; sin embargo, cuando son múltiples, se sospecha fuertemente su asociación con enfermedades hereditarias [4,5,7]. En particular, en síndromes tumorales hereditarios como el síndrome de Muir-Torre, la presencia de múltiples tumores sebáceos es una manifestación cutánea característica bien conocida [4,5,9,10].
Epidemiología y frecuencia de aparición del quiste sebáceo
El quiste sebáceo es una enfermedad relativamente poco frecuente; se estima que la tasa de incidencia anual es de aproximadamente 0,5 a 1 caso por cada 100.000 habitantes [2,14]. No se observan diferencias significativas entre sexos, y aunque la distribución por edades es amplia, los casos tienden a presentarse con mayor frecuencia a partir de la edad adulta [1,2].
Las localizaciones preferentes corresponden a zonas con abundantes glándulas sebáceas: la región pectoral anterior (aproximadamente el 40%), la axila (aproximadamente el 25%) y el cuello (aproximadamente el 20%), en ese orden [14]. También pueden aparecer en la cara y el cuero cabelludo; en estas localizaciones, es necesario considerar la posibilidad de un desarrollo secundario a partir de un nevus sebáceo [15,17].
Genética y biología molecular del quiste sebáceo
Los quistes sebáceos solitarios suelen ser esporádicos; en cambio, en los quistes sebáceos múltiples los factores genéticos desempeñan un papel importante [7]. Se han descrito mutaciones en el gen de la queratina 17 (K17) con herencia autosómica dominante, y se considera que dicha mutación provoca una alteración en la diferenciación de las glándulas sebáceas [7].
Asimismo, en el síndrome de Muir-Torre, las mutaciones en los genes de reparación de errores de emparejamiento del ADN (MSH2, MLH1, MSH6, PMS2) determinan la asociación característica entre tumores sebáceos y neoplasias viscerales (en especial, cáncer colorrectal) [4,5,9,10]. En este síndrome, los tumores sebáceos —incluidos los quistes sebáceos— tienen un significado relevante como signos cutáneos de alerta [5,13].
Características histopatológicas y diagnóstico
Las características histopatológicas del quiste sebáceo son una pared quística formada por células sebáceas maduras y la presencia de material de tipo sebáceo en su interior [2,12]. Desde el punto de vista inmunohistoquímico, los marcadores sebáceos adipofilina (adipophilin) y perilipina-1 (perilipin-1) resultan positivos, lo que es útil para confirmar el diagnóstico [2,12].
El diagnóstico diferencial más importante es la distinción respecto al quiste epidérmico (ateroma) [1,3]. Mientras que el quiste epidérmico presenta un orificio puntiforme central (umbilicación), el quiste sebáceo carece de dicha umbilicación [1]. Además, la tendencia a la presentación múltiple del quiste sebáceo constituye otro dato orientativo para el diagnóstico diferencial [14].
Causas del quiste sebáceo
Se considera que el quiste sebáceo se origina por la obstrucción del orificio o del conducto de la glándula sebácea (glándula que secreta el sebo en la superficie cutánea) [1,2]. En los casos solitarios, la etiología no es hereditaria y se atribuye con frecuencia a una obstrucción secundaria del conducto por traumatismo o inflamación [1].
Por otro lado, en los quistes sebáceos múltiples los factores genéticos son determinantes; se han descrito mutaciones en el gen de la queratina 17 (K17) con herencia autosómica dominante [7]. Esta mutación génica provoca una alteración en la diferenciación del sistema folículo-glándula sebácea, dando lugar a la aparición de quistes sebáceos múltiples [7].
También puede producirse el desarrollo secundario de quistes sebáceos a partir de un nevus sebáceo (nevus sebaceus) [15,17]. En este caso, los cambios hormonales que ocurren a partir de la pubertad activan el nevus sebáceo y pueden originar diversos tumores sebáceos (quistes sebáceos, adenomas sebáceos, carcinomas sebáceos, entre otros) [15,17].
Síntomas del quiste sebáceo
Las localizaciones preferentes del quiste sebáceo son la región pectoral anterior, la axila y el cuello, zonas con abundantes glándulas sebáceas [1,14]. Se manifiesta como una tumoración hemisférica elevada, de color similar a la piel o amarillento pálido, con superficie lisa y móvil a la palpación [1,2]. </p> <p>El hallazgo más característico del quiste sebáceo es la tendencia a la agrupación (cluster formation), con aparición de múltiples quistes próximos entre sí [14]. Aunque pueden presentarse de forma solitaria, con frecuencia surgen nuevos quistes en la zona circundante a lo largo del tiempo [14].
Por lo general, son asintomáticos; sin embargo, cuando la pared del quiste se rompe y se produce inflamación, aparecen tumefacción y dolor [1,3]. El contenido de tipo sebáceo fluye desde el quiste roto y puede formarse tejido de granulación inflamatorio en los tejidos circundantes [1].
Un punto de diagnóstico diferencial importante respecto al quiste epidérmico (ateroma) es la ausencia del orificio puntiforme central (umbilicación) en el quiste sebáceo [1]. La tendencia a la presentación múltiple también es un hallazgo útil para diferenciarlo del quiste epidérmico [14].
Diagnóstico y pruebas del quiste sebáceo
El diagnóstico del quiste sebáceo se basa principalmente en las características clínicas [1,11]. En la inspección se observa una tumoración hemisférica de color cutáneo a amarillento pálido, y en la palpación se palpa como una tumoración móvil de consistencia elástica blanda [1].
En las pruebas de imagen, la ecografía permite visualizarlo como una lesión quística con una zona hipoecoica homogénea en su interior [16]. En la resonancia magnética (RM), la secuencia ponderada en T1 muestra una señal hiperintensa similar a la grasa, y la secuencia ponderada en T2 también presenta señal hiperintensa [16].
Para el diagnóstico definitivo es necesario el estudio histopatológico, siendo esencial confirmar la pared quística formada por células sebáceas maduras [2,12]. En el análisis inmunohistoquímico, los marcadores sebáceos como adipofilina (adipophilin) y perilipina-1 (perilipin-1) resultan positivos [2,12].
En los casos de quistes sebáceos múltiples, es necesario considerar la posibilidad de síndromes tumorales hereditarios como el síndrome de Muir-Torre, recabando la historia familiar y valorando la realización de pruebas genéticas [4,5,13].
Métodos de tratamiento del quiste sebáceo
El tratamiento definitivo del quiste sebáceo es la extirpación quirúrgica [3,16]. La extirpación completa, incluyendo la pared del quiste, puede contribuir a prevenir la recurrencia [3,16]. La intervención se realiza bajo anestesia local, y la línea de incisión se determina en función del tamaño y la localización del quiste [16].
El drenaje mediante punción para eliminar el contenido produce una reducción temporal, pero la pared del quiste permanece y la recurrencia es frecuente [3]. Por este motivo, incluso cuando el objetivo es mejorar los síntomas, se recomienda finalmente la extirpación quirúrgica [3,16].
En los casos de quistes sebáceos múltiples, el plan de tratamiento se determina valorando de forma integral las consideraciones estéticas y funcionales [14]. Dado que no siempre es viable extirpar todos los quistes en una sola intervención, con frecuencia se opta por un tratamiento escalonado en función de las preferencias del paciente y la gravedad de los síntomas [14].
El tratamiento con láser de CO₂ (láser de dióxido de carbono) es también una opción, aunque existe la posibilidad de que la eliminación de la pared quística profunda sea incompleta; por ello, la indicación debe establecerse considerando el riesgo de recurrencia [16].
Evolución y pronóstico tras el tratamiento
Con una extirpación quirúrgica adecuada el pronóstico es favorable; se ha comunicado que la tasa de recurrencia tras la extirpación completa es inferior al 5% [3,16]. Las complicaciones postoperatorias son poco frecuentes y se limitan generalmente a tumefacción transitoria y molestias leves [16]. En los quistes sebáceos múltiples asociados a enfermedades hereditarias como el síndrome de Muir-Torre, son importantes el seguimiento dermatológico periódico y el cribado de patología interna (como el estudio de cáncer colorrectal) [4,5,13].
Complicaciones y consideraciones del quiste sebáceo
La principal complicación del quiste sebáceo es la inflamación secundaria a la rotura de la pared quística [1,3]. La ruptura provoca la extravasación del contenido sebáceo hacia los tejidos circundantes, desencadenando una reacción inflamatoria de tipo cuerpo extraño [1].
En los quistes sebáceos múltiples, es necesario tener siempre presente la posibilidad de síndromes tumorales hereditarios como el síndrome de Muir-Torre [4,5,13]. En este síndrome, los tumores sebáceos pueden manifestarse como precursores de cáncer colorrectal o de neoplasias urogenitales, por lo que la detección y el tratamiento precoces son de especial importancia [5,10].
En los quistes sebáceos asociados a nevus sebáceo, existe riesgo de transformación maligna (carcinoma sebáceo) a partir de la pubertad, por lo que se requiere un seguimiento periódico [15,17,18]. En caso de observar un crecimiento rápido o la formación de úlceras, es necesario realizar una biopsia tisular sin demora [17,18].
Coste de la cirugía del quiste sebáceo

Preguntas frecuentes sobre el quiste sebáceo
P: ¿El quiste sebáceo desaparece por sí solo?
R: La resolución espontánea del quiste sebáceo es muy poco frecuente [1,3]. Mientras persista la pared quística, el quiste reaparecerá por la reacumulación de su contenido [3]. Para lograr la curación se requiere la extirpación quirúrgica [3,16].
P: ¿Cuál es la diferencia entre un quiste sebáceo y un quiste epidérmico (ateroma)?
R: La diferencia más importante es que el quiste epidérmico presenta un orificio puntiforme central (umbilicación), mientras que el quiste sebáceo carece de dicha umbilicación [1]. Asimismo, la tendencia a la presentación múltiple del quiste sebáceo constituye otro dato útil para el diagnóstico diferencial [14].
P: En caso de quistes sebáceos múltiples, ¿existe la posibilidad de una enfermedad hereditaria?
R: Los quistes sebáceos múltiples pueden asociarse a síndromes tumorales hereditarios como el síndrome de Muir-Torre [4,5]. En este caso, dado el mayor riesgo de asociación con neoplasias viscerales como el cáncer colorrectal, se recomienda valorar el asesoramiento genético y la realización de pruebas genéticas [5,13].
P: ¿Cuál es la tasa de recurrencia tras la cirugía?
R: Cuando se realiza una extirpación completa que incluye la pared del quiste, la tasa de recurrencia es inferior al 5%, lo que representa un pronóstico favorable [3,16]. Sin embargo, la recurrencia es frecuente cuando la extirpación es incompleta o el tratamiento se limita a la punción, por lo que es importante un tratamiento quirúrgico adecuado [3].

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