
«Me ha salido un pequeño tumor marrón y no sé qué hacer»
«No me duele ni me pica, pero me gustaría eliminarlo si es posible»
¿Le preocupa alguna de estas situaciones?
Un pequeño tumor marrón en la piel puede deberse a una enfermedad cutánea llamada «dermatofibroma». Dado que la posibilidad de que el dermatofibroma desaparezca por sí solo es reducida, le recomendamos considerar el tratamiento en una clínica.
En esta página explicamos las causas, los síntomas y los tratamientos disponibles en clínica para el dermatofibroma. Le invitamos a leerla para conocer mejor las causas de este tumor y las opciones de actuación.
¿Qué es el dermatofibroma? Causas y síntomas
El dermatofibroma es un tumor benigno de color marrón y aspecto ligeramente abultado [1,3,5].
Su nombre formal es «histiocitoma fibroso» (fibrous histiocytoma) o «dermatofibroma» (dermatofibroma), y se trata de una de las neoplasias cutáneas benignas con mayor frecuencia de presentación [1,12].
En general no causa daño; aunque puede generar cierta incomodidad, habitualmente no produce dolor ni picor [3,5].
Desde el punto de vista histopatológico, está compuesto por una proliferación de fibroblastos e histiocitos acompañada de aumento del colágeno [4,5].
El característico «signo del hoyuelo» (dimple sign) —depresión central al pellizcar la lesión— es un hallazgo que orienta al diagnóstico [5,10].
No obstante, al pellizcar la zona afectada puede aparecer dolor.
El dermatofibroma suele aparecer en brazos y piernas en la edad adulta [5,8].
Es más frecuente en mujeres de entre 20 y 40 años, con una relación hombre-mujer de aproximadamente 1:2 [5,13].
Los miembros inferiores, en especial la pierna, constituyen la localización más habitual, representando aproximadamente el 60-70 % de todos los casos [8,13].
En la mayoría de los casos aparece una sola lesión, aunque algunas personas pueden desarrollar múltiples tumores.
La causa del dermatofibroma no se ha establecido con claridad [5,19].
Se considera que pueden estar implicados picaduras de insectos, pequeñas heridas y factores genéticos. Investigaciones recientes sugieren que se trata de una proliferación reactiva ante estímulos como traumatismos, y la hipótesis predominante es que constituye una lesión reactiva más que una verdadera neoplasia [19].
También existen informes que describen una proliferación clonal, por lo que el debate sobre su etiopatogenia continúa [19].
Diferencias entre el dermatofibroma y enfermedades similares

Las enfermedades cutáneas que pueden confundirse con el dermatofibroma incluyen las siguientes.
| Afección | Características |
|---|---|
| Quiste Epidérmico (Ateroma) | Tumor formado por la acumulación de células muertas de la piel y sebo en el interior de una bolsa |
| Lipoma | Tumor formado por la acumulación de grasa |
| Granuloma | Tumor causado por cuerpos extraños u otras sustancias que penetran en el organismo |
A continuación explicamos las diferencias con cada una de estas afecciones y sus respectivos tratamientos.
Compare sus síntomas con los descritos para orientarse sobre qué afección podría corresponderle. No obstante, la identificación de la enfermedad mediante la autoevaluación es difícil, por lo que le recomendamos consultar a una clínica.
Quiste Epidérmico (Ateroma)
El quiste epidérmico (ateroma) es un tumor formado por la acumulación de células muertas de la piel y sebo en el interior de una bolsa.
La causa del quiste epidérmico no se ha establecido con claridad.
Las células cutáneas y el sebo que normalmente deberían eliminarse se acumulan en el interior de la piel por algún motivo y se desarrollan formando una bolsa. Una característica del quiste epidérmico es que crece progresivamente si no se trata.
A diferencia del dermatofibroma, presenta un orificio de color negro en el centro y puede crecer considerablemente. Como el contenido de la bolsa no puede salir al exterior, el tumor aumenta de tamaño con el paso del tiempo.
Para obtener información sobre el tratamiento y los costes del quiste epidérmico, consulte la siguiente página.
Sobre el Quiste Epidérmico (Ateroma)
Lipoma
El lipoma es un tumor blando y benigno formado por la acumulación de grasa.
Raramente provoca dolor ni sensación de dureza. Sin embargo, dependiendo de su localización, puede comprimir nervios y causar entumecimiento.
El tamaño del tumor puede ir desde aproximadamente 1 cm en los casos más pequeños hasta más de 10 cm en los más grandes.
En cuanto a la distribución por edad y sexo, los tumores aparecen con mayor frecuencia en hombres de entre 40 y 60 años. Asimismo, tienden a desarrollarse con más frecuencia en personas con obesidad, hiperlipidemia o diabetes.
A diferencia del dermatofibroma, una característica del lipoma es que la piel de la zona afectada puede no cambiar de color.
La causa del lipoma no se ha establecido con claridad. Como la posibilidad de resolución espontánea es muy reducida, es necesario realizar un tratamiento para extirparlo.
Para obtener información sobre el tratamiento y los costes del lipoma, consulte la siguiente página.
Granuloma
El granuloma es un tumor que se forma como consecuencia de una inflamación prolongada.
Aparece cuando un cuerpo extraño que ha penetrado en el organismo no es degradado durante un período prolongado.
Los cuerpos extraños son, por ejemplo, arena o piedras introducidas por traumatismos. Cuando el tumor se encuentra en las capas superficiales de la piel, puede detectarse por su aspecto visual.
Para localizar el cuerpo extraño resulta eficaz el uso de TC o RM. El granuloma puede tratarse mediante intervención quirúrgica para extirpar el cuerpo extraño y el tumor.
A diferencia del dermatofibroma, una característica del granuloma es que, dependiendo de la causa, puede convertirse en un tumor maligno.
El dermatofibroma puede tratarse con cirugía cubierta por el seguro médico

El dermatofibroma puede extirparse mediante cirugía cubierta por el seguro médico [7,12].
La extirpación completa permite esperar una remisión duradera; cuando se garantiza un margen de resección adecuado, la tasa de recidiva comunicada es de aproximadamente un 5 % o menos [14].
Por otro lado, en los casos de extirpación incompleta se ha comunicado una tasa de recidiva de aproximadamente el 20-30 %, por lo que la técnica quirúrgica adecuada resulta fundamental [14].
El tiempo necesario para la intervención varía según la localización y el tamaño del tumor, aunque generalmente no supera los 20 minutos. Como el procedimiento se realiza bajo anestesia local, es posible recibir el tratamiento con una molestia reducida.
Tras la retirada de los puntos pueden quedar cicatrices finas similares a líneas o arrugas. Sin embargo, con el paso del tiempo, las cicatrices se van haciendo menos visibles.
Dado que el dermatofibroma no causa daño al organismo, también existe la opción de seguimiento sin intervención. Si aparece dolor o picor, o si le preocupa su aspecto, le recomendamos considerar la cirugía.
Descripción de los subtipos histopatológicos
Existen varios subtipos histopatológicos de dermatofibroma [14,15,17].
Entre los principales se encuentran el dermatofibroma celular (cellular dermatofibroma), el dermatofibroma atrófico (atrophic dermatofibroma) y el dermatofibroma de tipo monster cell, cada uno con características histológicas distintas [10,14,15].
Epidemiología y frecuencia de presentación del dermatofibroma
El dermatofibroma representa aproximadamente el 10-15 % de los tumores cutáneos benignos y es una afección relativamente frecuente [1,13].
La incidencia anual se estima en aproximadamente 3-5 casos por cada 100 000 habitantes, y se presenta con mayor frecuencia en mujeres de entre 20 y 40 años [5,13].
Los miembros inferiores constituyen la localización predominante, con aproximadamente el 70 % de los casos, seguidos de los miembros superiores y el tronco [8,13].
Diagnóstico y diagnóstico diferencial del dermatofibroma
En el diagnóstico del dermatofibroma, el característico «signo del hoyuelo» (dimple sign) —depresión central al pellizcar la lesión— constituye un hallazgo diagnóstico importante [5,10].
En la dermatoscopia, son características la hiperpigmentación central y la estructura reticular blanca periférica [12].
El diagnóstico diferencial incluye el dermatofibrosarcoma protuberans, el neurofibroma y el hemangioma, y cuando es necesario se realiza una biopsia tisular para el diagnóstico definitivo [3,9,24].
Características histopatológicas y clasificación
Histológicamente, el dermatofibroma muestra una proliferación mixta de fibroblastos e histiocitos acompañada de aumento del colágeno [4,5].
Inmunohistoquímicamente se caracteriza por positividad para el Factor XIIIa y positividad parcial para CD68 [4].
Como subtipos histopatológicos se reconocen el tipo celular, el tipo atrófico, el tipo de células granulares y el tipo monster cell, cada uno con características histológicas propias [10,14,15,17].
Evolución y pronóstico tras el tratamiento
El pronóstico tras la extirpación completa es favorable, con una tasa de recidiva inferior al 5 % cuando se garantiza un margen de resección adecuado [14].
La cicatriz postoperatoria se va haciendo menos visible con el tiempo, y el aspecto definitivo se alcanza entre los 6 y los 12 meses [7].
El tratamiento con láser y la crioterapia con nitrógeno líquido también son opciones disponibles; sin embargo, dado que los tratamientos incompletos conllevan un mayor riesgo de recidiva, la extirpación quirúrgica completa se considera la opción de primera elección [12,14].
Preguntas Frecuentes sobre el dermatofibroma

Hemos recopilado respuestas a las preguntas más frecuentes sobre el dermatofibroma, abordando la necesidad de tratamiento y el riesgo de empeoramiento.
Aunque el dermatofibroma puede volver a aparecer incluso después de haber remitido, la posibilidad de resolución espontánea es reducida [5,14].
La tasa de regresión espontánea es extremadamente baja, de aproximadamente el 1-2 %, y en la mayoría de los casos se observa un crecimiento progresivo con el tiempo [5].
La probabilidad de que el tumor se disemine es baja, aunque puede reaparecer en la misma localización.
No obstante, dado que existen distintos tipos de tumores, no es posible afirmar de forma categórica que ninguno se resuelva de manera espontánea.
La transformación maligna del dermatofibroma a dermatofibrosarcoma protuberans es extremadamente infrecuente (menos del 1 %), aunque está documentada [9,24,25].
En caso de crecimiento rápido, ulceración o aparición de induración, es necesario realizar un estudio histológico de forma precoz [9,24].
Esta afección se conoce como dermatofibrosarcoma protuberans, entre otras denominaciones, y en nuestra clínica se detectan varios casos al año.
La frecuencia de transformación maligna es muy reducida (aproximadamente menos del 1 %); sin embargo, debe prestarse atención cuando se produce un crecimiento rápido o ulceración [9,24,25].
Si la zona afectada no genera preocupación y el tumor no ha alcanzado un tamaño excesivo, en algunos casos puede optarse por no realizar ningún tratamiento.
Incluso en el caso de tumores benignos, si le preocupa su aspecto u otros aspectos, le recomendamos consultar con una clínica.
Se han confirmado casos en los que han aparecido más de 20 tumores simultáneamente.
(Referencia: Tres casos de dermatofibroma múltiple | J-STAGE, Sistema Integrado de Publicación y Difusión de Información Científica y Tecnológica)
Cuando aparecen 5 o más dermatofibromas, existe una elevada probabilidad de que coexista una enfermedad autoinmune [6].
En particular, se ha comunicado una asociación con el lupus eritematoso sistémico (LES), y existen informes que señalan que aproximadamente el 30-40 % de los casos múltiples cursa con LES concomitante [6,13].
Es frecuente la coexistencia con lupus eritematoso sistémico, una enfermedad autoinmune inflamatoria.
Cuando el tumor se extirpa con láser, es más probable que queden cicatrices del tratamiento, ya que el láser lesiona de forma generalizada la dermis (la capa profunda de la piel).
Por este motivo, la extirpación quirúrgica con bisturí es el tratamiento de elección para el dermatofibroma.
Las 6 características de nuestra clínica que nuestros pacientes valoran positivamente
Trabajo en equipo Contamos con médicos especializados en diversas disciplinas —cirugía plástica, dermatología, cirugía ortopédica, entre otras— bajo la supervisión de especialistas certificados en cirugía plástica por la Sociedad Japonesa de Cirugía Plástica y Reconstructiva.
Atención al dolor Nuestros especialistas seleccionan el método quirúrgico más adecuado de entre una amplia variedad de opciones, con el objetivo de ofrecer un tratamiento con la menor molestia posible.
Cicatrices mínimas Llevamos a cabo cada procedimiento con el máximo cuidado para evitar dañar la piel circundante.
Sin hospitalización — cirugía ambulatoria disponible El proceso desde la consulta hasta la intervención es muy ágil. La cirugía ambulatoria está disponible.
Excelente accesibilidad Nuestra clínica se encuentra en una ubicación privilegiada, a escasos minutos a pie de las principales estaciones del centro de la ciudad.
Cobertura por seguro médico disponible La extirpación quirúrgica del dermatofibroma en nuestra clínica está cubierta por el seguro médico, por lo que no tiene que preocuparse por los costes.
Nuestra clínica recibe a muchos pacientes con las siguientes preocupaciones.
¿Se identifica con alguna de ellas?
Personas que sufren por bultos en el cuello o en el rostro
Personas que temen que el bulto pueda volverse maligno
Personas que desean eliminar el bulto sin dejar cicatriz
En nuestra clínica, también podemos adaptarnos de manera flexible a solicitudes como «reducir al máximo las molestias» o «minimizar las cicatrices».
El tiempo de intervención es de 20 minutos como máximo, lo que permite ofrecer un tratamiento con una carga reducida para el paciente. Si tiene alguna preocupación sobre el tratamiento del dermatofibroma, no dude en consultarnos en IC Clinic.
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