
«Tengo varios pequeños bultos en el pecho y el cuello que me preocupan» «Al principio era uno solo, pero parece que han ido aumentando» «¿Qué enfermedad puede ser esto? ¿Se puede contagiar a otras personas?»
¿Tiene este tipo de preocupaciones?
Si le han aparecido varios bultos pequeños de color amarillo pálido o similar al tono de la piel en el pecho, el cuello o las axilas, podría tratarse de una afección cutánea conocida como «quiste sebáceo» (steatocistoma).
El quiste sebáceo es una enfermedad cutánea benigna que no es particularmente infrecuente, aunque suele confundirse con un quiste epidérmico (ateroma) y son pocas las personas que disponen de información precisa al respecto. Además, dado que suelen aparecer en múltiples localizaciones, no son pocos quienes se preocupan pensando: «¿Seguirán aumentando sin parar?»
En IC Clinic realizamos un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado del quiste sebáceo. Nos esforzamos por acompañar a cada paciente en sus preocupaciones y por ofrecerle un entorno en el que pueda recibir el tratamiento con tranquilidad.
En esta página explicamos detalladamente qué es el quiste sebáceo y describimos de forma clara los métodos de tratamiento disponibles. No se quede solo con sus dudas: adquiera primero el conocimiento adecuado y dé el primer paso hacia el tratamiento más apropiado para su caso.

¿Qué es el quiste sebáceo?
El quiste sebáceo es un tumor quístico benigno que se origina en las glándulas sebáceas, encargadas de secretar sebo [1,2]. Se denomina formalmente «quiste sebáceo» (sebaceous cyst) y se clasifica como un tipo de tumor de los anexos cutáneos [1,11]. Es una enfermedad cutánea relativamente poco frecuente y se estima que representa aproximadamente el 1-2 % de todos los tumores cutáneos [2,14].
Los quistes sebáceos solitarios aparecen de forma esporádica, mientras que los casos múltiples se asocian con mayor frecuencia a enfermedades hereditarias [4,5,7]. En particular, en síndromes de tumores hereditarios como el síndrome de Muir-Torre, la aparición múltiple de tumores sebáceos es una manifestación cutánea característica bien reconocida [4,5,9,10].
Epidemiología e incidencia del quiste sebáceo
El quiste sebáceo es una enfermedad relativamente infrecuente; la tasa de incidencia anual se estima en aproximadamente 0,5-1 caso por cada 100 000 habitantes [2,14]. No existe una diferencia significativa entre sexos, y aunque la distribución por edades es amplia, predomina la aparición en la edad adulta [1,2].
Las localizaciones de mayor predilección son las regiones con abundantes glándulas sebáceas: la región anterior del tórax (aproximadamente el 40 %), la axila (aproximadamente el 25 %) y el cuello (aproximadamente el 20 %) [14]. También pueden aparecer en la cara y el cuero cabelludo, aunque en estas localizaciones debe considerarse la posibilidad de desarrollo secundario a partir de un nevo sebáceo [15,17].
Genética y biología molecular del quiste sebáceo
Los quistes sebáceos solitarios suelen ser esporádicos, pero en los casos múltiples los factores genéticos desempeñan un papel importante [7]. Se han descrito mutaciones en el gen de la queratina 17 (K17) con herencia autosómica dominante, y se considera que dichas mutaciones provocan una diferenciación anómala de las glándulas sebáceas [7].
En el síndrome de Muir-Torre, las mutaciones en los genes de reparación de errores de emparejamiento del ADN (MSH2, MLH1, MSH6, PMS2) determinan la asociación característica entre tumores sebáceos y cánceres viscerales (en especial cáncer colorrectal) [4,5,9,10]. En este síndrome, los tumores sebáceos —incluido el quiste sebáceo— tienen una relevancia clínica importante como signos cutáneos de alerta [5,13].
Características anatomopatológicas y diagnóstico
Las características anatomopatológicas del quiste sebáceo son una pared quística compuesta por células sebáceas maduras y un contenido interno de material similar al sebo [2,12]. Desde el punto de vista inmunohistoquímico, los marcadores sebáceos adipofilina (adipophilin) y perilipina-1 (perilipin-1) son positivos, lo que resulta útil para confirmar el diagnóstico [2,12].
El diagnóstico diferencial más importante es con el quiste epidérmico (ateroma) [1,3]. Mientras que el quiste epidérmico presenta un orificio puntiforme central (ombligo), el quiste sebáceo carece de dicho signo [1]. Asimismo, la tendencia a la aparición múltiple del quiste sebáceo constituye otro dato orientativo para el diagnóstico diferencial [14].
Causas del quiste sebáceo
Se considera que el quiste sebáceo se origina por la obstrucción del orificio o del conducto excretor de la glándula sebácea (glándula que secreta sebo en la superficie cutánea) [1,2]. En los casos solitarios, de carácter no hereditario, la causa suele atribuirse a una obstrucción secundaria del conducto por traumatismo o inflamación [1].
Por otro lado, en los quistes sebáceos múltiples los factores genéticos son relevantes, y se han descrito mutaciones en el gen de la queratina 17 (K17) con herencia autosómica dominante [7]. Estas mutaciones génicas provocan una diferenciación anómala de la unidad folículo-glándula sebácea, dando lugar a la aparición de múltiples quistes sebáceos [7].
También puede producirse el desarrollo secundario de quistes sebáceos a partir de un nevo sebáceo (nevus sebaceus) [15,17]. En estos casos, los cambios hormonales que ocurren a partir de la pubertad pueden activar el nevo sebáceo y favorecer la aparición de diversos tumores sebáceos (quiste sebáceo, adenoma sebáceo, carcinoma sebáceo, entre otros) [15,17].
Síntomas del quiste sebáceo
Las localizaciones de mayor predilección del quiste sebáceo son la región anterior del tórax, la axila y el cuello, áreas ricas en glándulas sebáceas [1,14]. Se presenta como una tumoración hemisférica del color de la piel o de tonalidad amarillo pálida, de superficie lisa y con movilidad [1,2]. La característica más distintiva del quiste sebáceo es su tendencia a la formación de agrupaciones (cluster formation), con varios quistes que aparecen de forma múltiple en estrecha proximidad [14]. Aunque pueden presentarse de forma solitaria, con frecuencia surgen nuevos quistes en la zona circundante a lo largo del tiempo [14].
En general son asintomáticos, pero cuando la pared quística se rompe y se produce inflamación, pueden aparecer tumefacción y dolor [1,3]. El contenido de aspecto sebáceo puede fluir al exterior desde el quiste roto y formar tejido de granulación inflamatorio en la zona circundante [1].
Un dato clave para diferenciarlo del quiste epidérmico (ateroma) es la ausencia de orificio puntiforme central (ombligo) en el quiste sebáceo [1]. La tendencia a la aparición múltiple también es un hallazgo útil para establecer el diagnóstico diferencial con el quiste epidérmico [14].
Diagnóstico y exploraciones complementarias del quiste sebáceo
El diagnóstico del quiste sebáceo se basa principalmente en las características clínicas [1,11]. A la inspección se observa una tumoración hemisférica de color piel a amarillo pálido; a la palpación se aprecia como una masa blanda, elástica y móvil [1].
En las pruebas de imagen, la ecografía permite visualizarla como una lesión quística con una zona hipoecogénica homogénea en su interior [16]. En la resonancia magnética (RM), es característica la hiperintensidad en secuencias potenciadas en T1 comparable a la grasa, así como la hiperintensidad en secuencias potenciadas en T2 [16].
Para el diagnóstico definitivo es necesario el estudio anatomopatológico, siendo fundamental confirmar la presencia de una pared quística compuesta por células sebáceas maduras [2,12]. En el estudio inmunohistoquímico, los marcadores sebáceos como la adipofilina (adipophilin) y la perilipina-1 (perilipin-1) resultan positivos [2,12].
En los casos de quistes sebáceos múltiples, debe considerarse la posibilidad de un síndrome de tumores hereditarios como el síndrome de Muir-Torre, por lo que se recomienda recoger la historia familiar y valorar la realización de pruebas genéticas [4,5,13].
Métodos de tratamiento del quiste sebáceo
El tratamiento curativo del quiste sebáceo es la extirpación quirúrgica [3,16]. La extirpación completa incluyendo la pared quística permite prevenir la recidiva [3,16]. La intervención se realiza bajo anestesia local, y la incisión se planifica en función del tamaño y la localización del quiste [16].
El drenaje mediante punción-aspiración produce una reducción temporal, pero dado que la pared quística permanece in situ, la tasa de recidiva es elevada [3]. Por este motivo, incluso cuando el objetivo es la mejoría sintomática, se recomienda la extirpación quirúrgica como tratamiento definitivo [3,16].
En los casos de quistes sebáceos múltiples, el plan de tratamiento se determina valorando de forma integral tanto las consideraciones estéticas como las funcionales [14]. Dado que no suele ser factible extirpar todos los quistes en un solo procedimiento, con frecuencia se opta por un tratamiento escalonado en función de los deseos del paciente y la gravedad de los síntomas [14].
El tratamiento con láser de CO₂ (dióxido de carbono) es también una opción, aunque existe la posibilidad de que la eliminación de la pared quística en profundidad sea incompleta; por ello, la indicación debe decidirse teniendo en cuenta el riesgo de recidiva [16].
Evolución y pronóstico tras el tratamiento
Con una extirpación quirúrgica adecuada el pronóstico es favorable, y se ha comunicado que la tasa de recidiva tras la extirpación completa es inferior al 5 % [3,16]. Las complicaciones postoperatorias son poco frecuentes y se limitan generalmente a tumefacción transitoria o molestias leves [16]. En los quistes sebáceos múltiples asociados a enfermedades hereditarias como el síndrome de Muir-Torre, son importantes el seguimiento dermatológico periódico y el cribado médico interno (como la detección del cáncer colorrectal) [4,5,13].
Complicaciones y consideraciones del quiste sebáceo
La principal complicación del quiste sebáceo es la inflamación derivada de la rotura de la pared quística [1,3]. La rotura provoca la extravasación del contenido sebáceo hacia los tejidos circundantes y desencadena una reacción inflamatoria de tipo cuerpo extraño [1].
En los quistes sebáceos múltiples, debe tenerse siempre presente la posibilidad de un síndrome de tumores hereditarios, como el síndrome de Muir-Torre [4,5,13]. En este síndrome, los tumores sebáceos pueden manifestarse como un signo precursor de cáncer colorrectal o de cánceres genitourinarios, por lo que la detección y el tratamiento precoces son de suma importancia [5,10].
En los quistes sebáceos asociados a un nevo sebáceo, existe riesgo de transformación maligna (carcinoma sebáceo) a partir de la pubertad, por lo que se recomienda un seguimiento periódico [15,17,18]. En caso de observarse un crecimiento rápido o ulceración, debe realizarse una biopsia tisular sin demora [17,18].
Preguntas frecuentes sobre el quiste sebáceo

R: La curación espontánea del quiste sebáceo es muy poco frecuente [1,3]. Mientras la pared quística permanezca intacta, el contenido se reacumulará y el quiste recidivará [3]. Para un tratamiento definitivo es necesaria la extirpación quirúrgica [3,16].
R: La diferencia más importante es que el quiste epidérmico presenta un orificio puntiforme central (ombligo), mientras que el quiste sebáceo carece de dicho signo [1]. Además, la tendencia del quiste sebáceo a aparecer de forma múltiple es otro dato orientativo para el diagnóstico diferencial [14].
R: Los quistes sebáceos múltiples pueden asociarse a síndromes de tumores hereditarios como el síndrome de Muir-Torre [4,5]. En ese caso, el riesgo de presentar cánceres viscerales como el cáncer colorrectal es elevado, por lo que se recomienda considerar el asesoramiento genético y la realización de pruebas genéticas [5,13].
R: Cuando se realiza una extirpación completa incluyendo la pared quística, la tasa de recidiva es inferior al 5 %, lo que representa un resultado favorable [3,16]. Sin embargo, con una extirpación incompleta o cuando solo se realiza punción-aspiración, la recidiva es frecuente, por lo que el tratamiento quirúrgico adecuado resulta fundamental [3].
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